Una nadadora de aguas abiertas sufrió varias mordeduras de palometas mientras entrenaba en el río Paraná.
Según relató la propia protagonista, identificada como Andrea, en plena sesión de nado comenzó a sentir “varios bichos intentando morder”, hasta que advirtió que se trataba de palometas que la alcanzaban por debajo de la superficie. Las mordeduras le provocaron lesiones visibles en los pies y las manos, que obligaron a interrumpir el entrenamiento y regresar a la costa para recibir asistencia.
El ataque se produjo a una distancia relativamente corta de la orilla, en un tramo del Paraná que combina uso recreativo, entrenamientos deportivos y circulación de embarcaciones. Tras el episodio, guardavidas y autoridades locales reforzaron las recomendaciones de precaución para quienes ingresen al agua, especialmente en jornadas de altas temperaturas, baja profundidad y presencia de bañistas concentrados en áreas acotadas.
Especialistas consultados por medios locales recordaron que los ataques de palometas en el Paraná no son un fenómeno nuevo y que tienden a repetirse en determinados momentos del verano, cuando se combinan factores ambientales y de comportamiento de la especie. En ese contexto, sugieren a nadadores y pescadores deportivos estar atentos a cualquier señal inusual en el agua y respetar las indicaciones de los servicios de guardavidas para reducir el riesgo de mordeduras.
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