Argentina 13 de mayo de 2026

Mundial de Pesca en Goya 2026: cuando el río manda y la ciudad escribe su propia leyenda

El Mundial de Pesca del Surubí en Goya ya no es solo un concurso: es una puesta en escena donde el río, la ciudad y miles de pescadores se cruzan en una misma historia.
Eventos Miércoles, 13 de mayo de 2026
Este 2026, con la 49ª Fiesta Nacional del Surubí, Goya volvió a demostrar por qué es la capital simbólica de la pesca deportiva en la Argentina y uno de los grandes escenarios del mundo.

La largada, con unas 1400 embarcaciones rugiendo al unísono sobre el Paraná, ratificó el sello de “la largada más espectacular del mundo” que la organización viene sosteniendo hace años. Esa postal —la costa colmada, las sirenas, las bengalas y ese río tapizado de lanchas— alcanza por sí sola para entender por qué la Fiesta del Surubí es, a esta altura, mucho más que un torneo con una tabla de posiciones.



Un campeón que vino de afuera y un surubí de 119 centímetros
En lo estrictamente deportivo, la edición 2026 coronó como campeones generales a los integrantes del equipo 720 “María del Rosario”, perteneciente a la peña El Carayá, de la ciudad santafesina de Casilda. Con tres piezas computadas y 42,40 puntos, se quedaron con el título del Mundial de Pesca del Surubí, demostrando una vez más que en Goya el podio no tiene dueño fijo: el río no distingue códigos postales.



El segundo lugar fue para el equipo 1202 “Isabella”, de la barra “Los Cumpas”, también con tres capturas, pero 41,90 puntos; tercero se ubicó el 822 “Maratti II”, de la barra “Surubí Borrego”, representante local, que clavó dos surubíes para sumar 39,50 puntos y subirse al podio. Ese mix entre equipos visitantes y barras goyanas en los primeros puestos refuerza el carácter federal y abierto del Mundial: cualquiera puede soñar con una buena pesca si interpreta el río en el momento justo.



La pieza mayor, esa medalla simbólica que siempre alimenta charlas y leyendas, quedó en manos de Guillermo Scheller, quien logró un surubí de 119 centímetros que se transformó en la estrella de esta edición. No fue solo un número para el acta: en un año de río cambiante, un ejemplar de ese porte volvió a poner sobre la mesa el potencial de la zona, aun cuando la presión de pesca y las discusiones sobre conservación no dejan de crecer.

Un río bravo, un clima incómodo y estrategias al límite
Si algo definió al Mundial de Pesca 2026 fue la convivencia entre la fiesta y la dificultad. Ya en la previa, se hablaba de un escenario complejo, con viento, cambios en el nivel del Paraná y un comportamiento errático del surubí que obligaba a repensar sectores y estrategias.

Los informes posconcurso coinciden en que las condiciones del río pusieron a prueba la lectura fina del agua que solo se consigue con experiencia: drifts más precisos, elecciones cuidadosas de veriles y correderas, y ajustes constantes en profundidad y velocidad de garete. En un contexto así, cada captura valió doble. Ganó quien supo interpretar un Paraná distinto, lejos de las “fórmulas” que a veces sirven en años más estables.

En paralelo, la organización tuvo el desafío de garantizar seguridad y fiscalización en 13 zonas de pesca, con Prefectura Naval, el COMUPE y un gran despliegue de logística y embarcaciones de apoyo. Que un evento de este tamaño se desarrolle sin incidentes graves habla de una estructura operativa que fue madurando con los años y hoy es parte del capital intangible de la Fiesta.

Más que un concurso: economía, turismo e identidad goyana
Durante la semana del Mundial, Goya se transforma. Hoteles llenos, casas de familia que se alquilan a pescadores, restaurantes y bares trabajando a tope, ferias, espectáculos musicales y una ciudad que se organiza alrededor de un eje común: el río y el surubí.

La Fiesta Nacional del Surubí funciona como un enorme amplificador turístico: desde las redes oficiales hasta los grandes medios, el nombre de Goya circula asociado a pesca deportiva, naturaleza y hospitalidad. Para la economía local, es probablemente el evento más importante del año; para la comunidad, un motivo de orgullo que se siente en el aire desde semanas antes de la largada.



Pero, además, el Mundial de Pesca es un ritual de pertenencia. Las barras y peñas repiten año tras año el viaje como si se tratara de una peregrinación laica. Los equipos que llegan desde otros puntos del país —y también del exterior— no solo buscan un trofeo: vienen a “vivir Goya”, a ser parte de un relato que se cuenta alrededor de la parrilla, en las guarderías, en los muelles y en esos ratos de espera antes de la largada.

El recurso en el centro: reglamento, conservación y preguntas a futuro
Detrás de la fiesta, hay un debate que ya nadie puede esquivar: cómo compatibilizar un evento masivo, con miles de cañas sobre el agua, con la necesidad de cuidar un recurso que no es infinito. El reglamento del Concurso Nacional del Surubí busca desde hace años consolidar el perfil de pesca deportiva, con énfasis en la devolución, tallas mínimas y zonas delimitadas.

1.400 embarcaciones y alrededor de 4.200 cañas en el agua, solo se fiscalizaron 126 surubíes en todo el concurso

En la edición 2026, esa discusión volvió a estar presente, aunque no siempre se traduzca en grandes titulares. Cada surubí medido, fotografiado y devuelto es una apuesta a futuro; cada infracción o mala práctica, un recordatorio de que el equilibrio sigue siendo frágil.

El dato incómodo que dejó el río
Más allá del brillo de la largada y de los festejos del podio, la edición 2026 dejó un dato que encendió algunas alarmas entre pescadores deportivos: con unas 1.400 embarcaciones y alrededor de 4.200 cañas en el agua, solo se fiscalizaron 126 surubíes en todo el concurso. Voces como la de Pablo Di Santi lo plantearon con crudeza —“el río está hablando y nos tiene que preocupar”— para abrir un debate sobre el estado del recurso y la necesidad de profundizar políticas de cuidado del surubí en todo el Paraná, sin que eso implique desmerecer la organización ni el enorme impacto positivo que la Fiesta tiene para Goya.

Goya, su gente y el mundo de la pesca deportiva tienen por delante ese desafío. Lo que dejó el Mundial 2026 es una certeza: la fiesta está más viva que nunca, pero el río —como siempre— seguirá teniendo la última palabra.

Fuentes: goyasurubi.com, identidadcorrentina.com.ar, ellitoral.com.ar, perfil.com