mosca 03/12/2018

Pescan truchas marrones migratorias de hasta 3,5 kilos en el Limay Medio

 

Aparecen al final de la temporada, pero la alta erogación de la represa provocó que pasen del Ramos Mexía al río en estos días. Por el calor y las eclosiones, también hay muchas capturas de truchas residentes. Un guía que recorre la zona a diario describe el panorama.


Los casi 90 kilómetros del Limay Medio desde aguas abajo de la represa Pichi Picún Leufú hasta la desembocadura en el lago Exequiel Ramos Mejía son una tentación para los pescadores, atraídos por su combinación de paisajes y truchas. ¿Cómo está ese tramo del río en esta época? ¿Qué equipos y moscas hay que usar? ¿Conviene tirar en la parte más ancha o en las orillas? Estas y otras respuestas llegan hoy de la mano de las experiencias en la zona del guía Gastón Ambrosino.

Equipos
Luego de un inicio de temporada con bajas temperaturas y río crecido (obligó a usar líneas de hundimiento) el panorama cambió con el correr de los días e hizo necesario utilizar equipos más livianos (n°4 y 5). Y ya sobre el fin de noviembre, aún con más calor y la eclosiones de libélulas y tricópteros, las truchas dan saltos de hasta 50 centímetros para alimentarse de estos insectos, lo que vuelve aconsejable usar líneas de flote, moscas secas atractoras (imitaciones de libélulas) y leaders largos y finos .

“La pesca se puso excelente. Son normalmente truchas residentes, que rondan entre los 600 gramos y los dos kilos, muy sanas y muy fuertes. Con equipos livianos se disfruta mucho de la pelea y el combate, ya que en otros años estaban más flacas y con menos vitalidad”, sostiene Gastón.

 El guía también recomienda comenzar el día lejos de la represa. Con las altas temperaturas y la necesidad de producir más energía para abastecer los aire acondicionados de Buenos Aires, eroga más agua, lo que cambia las condiciones de pesca si uno está cerca de Pichi Picún Leufú.

“Al alejarse, por ejemplo en la zona de Bajada Colorada, hay más tiempo para pescar a la mañana sin que el río crezca, se enturbie y elimine los sectores para vadear”, explica. Por esos días, prefiere probar suerte en las correderas, en las zonas donde hay juncos, en los brazos e islas.

¿Y que sacan? “Estamos con jornadas que rondan las 25 a 30 truchas por bote. Son excelentes para pescar con cañas entre 4 y 6, ya que estas truchas, por la rápida corriente que genera el caudal que eroga la represa desarrollan una aleta que les permite tener mucha velocidad y potencia para pelear, correr, saltar y tratar de liberarse del anzuelo, es decir dan el combate que todos los pescadores quieren tener”, señala.

Agrega que la diferencia entre las truchas del Limay Medio con las de otros ríos y lagos es que tal vez no sean tan grandes pero dan mucha batalla. “Como si fueran del doble o triple de su tamaño”.

 Entre otras novedades, reporta que han capturado truchas marrones migratorias de entre dos kilos y tres y medio. El motivo es el mismo: las altas erogaciones de la represa. “Los peces se mueven, buscan canales, correderas para salir del cauce principal. Ingresaron desde el Ramos Mexía y estaban bien plateadas, recién entradas al río para comer”, relata.

En el caso de que la pesca apunte a las truchas más grandes, la búsqueda se orienta en los pozones, con cañas n°8 . En días de calor recomienda líneas de hundimientos con streamers y pescar al final de las correderas, los pozos, las curvas con barrancos. Así han capturado a las marrones migratorias.

Y cuando el viento se pone áspero y corre con una velocidad de entre 40 y 50 km/h, Gastón recomienda parar y probar suerte pescando de vadeo en las islas y las correderas.

“En estos días las truchas dieron un show increíble con saltos de 40 a 50 centímetros para atrapar libélulas y tricópteros...”.

Cinco consejos de un experto
1. Llevar equipo liviano con línea de flote y otro con línea de hundimiento.

2. Llevar ninfas y moscas secas imitaciones de libélulas.

3.Pescar toda la costa en zonas de vegetación, abajo de los sauces, en los bracitos, los chorritos que se van formando y donde se meten las truchas cuando el río crece mucho.

4. Mucha precaución donde se pesca y acampa por las altas erogaciones de la represa.

5. Preparar una jornada con un guía o alguien conocedor de la zona da un buen resultado para no perder el tiempo.

Fuente: https://www.rionegro.com.ar